Contraseñas o autenticación biométrica

26/10/2021
Reconocimiento biométrico

Parece que el uso de contraseñas va a quedar obsoleto en unos años por qué las empresas están empezando a abandonar las contraseñas para incorporar otros métodos de autenticación como consecuencia de los avances tecnológicos y la tendencia al trabajo híbrido.

Si lo pensamos bien, el uso de contraseñas no es de lo más seguro a no ser que se adopten otras medidas de autenticación complementarias que corroboren la identidad de la persona que realiza la acción; por ejemplo, la autenticación en dos pasos. No es poco común compartir contraseñas, anotarlas en un cuaderno o dejarlas guardadas en el dispositivo que se esté usando, el cual puede tener su propia contraseña o no.

Parece que la autenticación en dos pasos está siento la medida estrella tomada por ejemplo por las entidades bancarias para operar; aunque si queremos simplificar la operativa este modelo se vuelve algo más farragoso y menos ágil.

Por otro lado, no solo las capacidades tecnológicas, si no también las necesidades del mercado ponen de manifiesto la necesidad inminente de identificar a las personas en remoto para evitar fraude, delito o cualquier otra cuestión laboral.

La autenticación biomética

¿Qué es un dato biométrico?

Según el REGLAMENTO (UE) 2016/679 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO del 27 de abril de 2016; los datos biométricos son datos personales obtenidos a partir de un tratamiento técnico específico, relativos a las características físicas, fisiológicas o conductuales de una persona física que permitan o confirmen la identificación única de dicha persona, como imágenes faciales o datos dactiloscópicos

La biometría es utilizada hoy por una gran parte de usuarios de dispositivos móviles o smart phones, que ya poseen la capacidad de reconocimiento dactilar y facial.

Reconocimiento dactilar y COVID-19

¿Qué ha pasado últimamente con la autenticación dactilar y la firma? En los dos últimos años se han dejado de utilizar estos métodos ya que suponen «compartir» ciertos elementos que normalmente hay que desinfectar debido a la crisis por COVID-19. Lo hemos visto en nuestras propias casas, en las que el cartero y los mensajeros ya no nos piden firmar en el aparato habilitado a tal efecto; también lo hemos visto en las empresas o fábricas, en las que la huella ha dejado paso al reconocimiento facial o uso de tarjetas personales.

¿Esto significa que ya no se volverá a utilizar o que este tipo de aparatos poco a poco quedarán obsoletos? No lo sabemos aún, lo que si es cierto es que los fabricantes de hardware de este tipo ya están alertados de tal circunstancia, y quizá sea eso lo que ralentice la evolución de sus soportes y sistemas.

Mejor experiencia y mayor eficiencia

Por otro lado, es relevante y evidente que la adopción de este tipo de métodos de autenticación (autenticación biométrica) supone una mejor experiencia de usuario, más rápida y ágil; y una mayor seguridad, pues se basa en elementos difícilmente reproducibles.

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